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HISTO-                                                CSI Casita de muñecas





          RIAS





          CURIO-





          SAS                                                   Fue el coronel Mostaza, con el revólver, en el salón de baile… ¿o la




                                                                señora Celeste, con la tubería de plomo, en la terraza? Resolver un
                                                                crimen no es tan fácil como en el Cluedo. Desde finales del siglo XIX,
                                                                un análisis para detectar hemoglobina, en 1867 la fotografía se incor-
           DE LA CIENCIA                                        la ciencia ha transformado la investigación criminal: en 1853 se ideó
                                                                poró al registro de escenas y en 1986 el ADN se utilizó por primera vez
                                                                como prueba. Un paso decisivo llegó gracias a Frances Glessner Lee
           (para gente con prisa)                               (1878–1962). Sin formación académica, pero con gran rigor autodidac-
                                                                ta, creó los célebres “Pequeños escenarios de muertes inexplicables”:
           ·  Diego de la Encina, Ángeles Gallar                18 dioramas en miniatura donde muñecas de porcelana aparecían
                                                                colgadas, apuñaladas o ahogadas, en habitaciones recreadas al de-
                                                                talle. Su objetivo era entrenar a policías y médicos en la observación
                                                                minuciosa, evitando errores comunes. En 1931 fundó, junto al médico
                                                                Georg Burgess Magrath, el primer programa de medicina forense en
                                                                EE.UU. Hoy se la recuerda como la “abuela de la criminalística”.
            ¿Usted cree en la realidad?

                                                               Los randomistas de la economía


















            En 1996, un psicólogo se le acercó a Bruno Latour con una pregunta
            escrita en un papelito: “¿Usted cree en la realidad?” La duda venía
            de una lectura apresurada de sus primeras obras, donde muchos   Les llamaban “los randomistas” (“los aleatorios”), casi de forma
            pensaron que negaba la existencia de lo real. Pero el filósofo y sociólogo   despectiva. Acabaron ganando el Nobel. Los economistas Esther
            francés (1947–2022) no negaba la realidad: lo que cuestionaba era cómo   Duflo, Abhijit Banerjee y Michael Kremer aplicaron, por primera vez,
            llegamos a conocerla. Durante décadas, Latour estudió los laboratorios   los estudios aleatorizados para entender las decisiones económicas
            como en antropología se estudiaba una tribu: observando microscopios,   de personas con muy pocos recursos. No es fácil identificar las causas
            papeles, máquinas y debates. Su conclusión fue provocadora: los hechos   de la pobreza, menos aún en países donde las teorías económicas
            científicos no flotan solos esperando ser descubiertos. Se sostienen en   clásicas no encajan. Las técnicas tradicionales —comparaciones direc-
            redes de personas, instrumentos, instituciones y consensos. La famosa   tas, regresiones o estimaciones— solían conducir a errores al diseñar
            fotografía 51 de Rosalind Franklin, por ejemplo, no hablaba por sí sola:   políticas de desarrollo. Con un enfoque práctico, “los aleatorios”
            necesitó rayos X, cristales de ADN, cámaras, matemáticas y la interpre-  adaptaron al análisis económico los mismos métodos que se emplean
            tación de una comunidad científica. Solo dentro de ese entramado se   para probar medicamentos. Así evaluaron programas de escolariza-
            convirtió en un hecho sobre la estructura de doble hélice del material   ción, acceso a la salud o microcréditos, que necesitaban evidencias
            genético. Latour plasmó su visión en la Teoría del Actor-Red, hoy influ-  sólidas. Descubrieron, por ejemplo, que suministrar lentejas en la In-
            yente en ciencias sociales y estudios ambientales. Según esta manera de   dia mejora las tasas de vacunación o que la desparasitación aumenta
            entender el mundo, humanos y no humanos —virus, ordenadores, leyes,   la asistencia escolar en Kenia. Como resume Duflo: basar las políticas
            satélites— actúan juntos y producen conocimiento. En tiempos de crisis   de desarrollo en datos objetivos, con métodos rigurosos y racionales
            climática y de desinformación, su mensaje cobra aún más fuerza: los   es hacer buena ciencia y hacer el bien.
            hechos son robustos no porque sean absolutos, sino porque se apoyan
            en redes confiables de prácticas, datos e instituciones. La pregunta no
            es si la realidad existe, sino cómo la hacemos visible y compartida.


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