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4 5 6 1. Gabriel Rufete (derecha), técnico en la Facultad de Bellas Artes de Altea 7
2. Juan Pedro Espinosa, técnico mecánico en el campus de Elche
3. Gema Osuna, Mireille Tora y Juan José Roda, personal técnico de
De vuelta al laboratorio, Bayonas sigue comprobando el tapón laboratorio de perfil biosanitario del campus de Sant Joan d’Alacant
del tubo de ensayo. Es una pieza de goma y plástico que se so- 4. Paqui Almagro, técnico de perfil biosanitario, impartiendo un curso de
embriología al personal del SATDI
mete a altas temperaturas cada vez que se introduce en el sin-
tetizador de microondas. Parece que se deteriora con el uso, las 5. Sonia Andreu, técnico de perfil biosanitario del campus de Elche
marcas de desgaste son evidentes. Antes de considerar un cam- 6. M a Isabel García de la Fuente, técnico de apoyo en el Área de Ecología,
en una práctica de campo
bio costoso del sensor de presión, proponen una solución más
lógica: probar con un tapón nuevo. Esta decisión refleja su filo- 7. M a Amparo Roca, técnico responsable de la Granja de la EPSO
sofía. No buscan la solución más compleja, sino la más efectiva.
En general, prefieren la satisfacción de resolver un problema La prueba en el laboratorio de Ricardo Mallavia termina. El
rápido gracias a su experiencia antes que una reparación larga diagnóstico está claro y el plan de acción, definido. Salva-
y tediosa. Sánchez Lledó se acuerda dor y Manuel guardan sus herramientas,
de una avería de un espectrómetro pero su jornada sigue. Les toca ir al edi-
de masas, un equipo de alta precisión ficio Torreblanca para terminar de repa-
que sirve para identificar la composi- El personal rar un autoclave —un dispositivo usado
ción química de una muestra a nivel técnico del SATDI para esterilizar material de laboratorio—,
molecular. La máquina, valorada en le tienen que cambiar el sensor de pre-
unos 300.000 euros, hacía un ruido apoya la docencia y la sión. Luego, aunque no saben si les dará
terrible y el simple hecho de abrirla tiempo, irán a sustituir unos transforma-
daba miedo, confiesa. La repara- investigación en todas dores quemados de la placa electrónica
ción fue compleja no por la avería de control de una vitrina de gases —un
en sí, sino por el respeto que impone las áres de conocimiento equipo de seguridad que extrae los va-
un aparato con un sistema de doble pores tóxicos del laboratorio—.
bomba de presión y electrónica por y en todos los campus
todas partes. Tras una búsqueda ten- Su labor no acaba en las visitas a los la-
sa, descubrieron que el problema era de la UMH boratorios. Su impacto se extiende a la
“una tontería: un latiguillo suelto que transmisión del conocimiento. Han orga-
vibraba contra el chasis. Encontrar nizado unas prácticas para que los estu-
algo así tras días de indagación ge- diantes de ingeniería aprendan a realizar
nera más alivio que satisfacción”, expresa Sánchez Lledó. reparaciones. Al final, es una vocación que se nutre de la pro-
pia comunidad universitaria.
Curiosamente, se inclinan hacia las reparaciones de los equipos
antiguos porque son más sencillas. Para Sánchez Lledó la razón Sánchez Lledó concluye que lo que más le ha gustado de es-
“es que todo es más modular”, refiriéndose a que las piezas es- tos años es descubrir todos los rincones del campus y cono-
tán separadas en bloques, lo que simplifica identificar el fallo. cer a tanta gente. La ciencia, a veces, se rompe, se desgasta.
Esta facilidad para reparar su parte mecánica contrasta con su Pero gracias a este equipo del SATDI, casi siempre tiene una
principal punto débil: los ordenadores obsoletos que los con- segunda oportunidad. Su labor, a menudo invisible, garan-
trolan. Han llegado a resucitar equipos que requerían sistemas tiza que el motor de la investigación nunca se detenga por
operativos como Windows 98 y disqueteras de 3,5 pulgadas completo.
para que su software original pudiera seguir funcionando.
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