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Aunque la población mundial está dividida casi a partes igua- Herramientas como este atlas representan un paso decisivo
les entre personas con cromosomas XY (hombres) y XX (muje- hacia una ciencia más equitativa y precisa. Al mismo tiempo,
res), buena parte del conocimiento fisiológico se ha construido acercan un poco más la investigación básica al objetivo de una
a partir de experimentos realizados solo en machos. Se asumía medicina verdaderamente personalizada.
que las fluctuaciones hormonales femeninas —como las del
ciclo menstrual en las mujeres o el ciclo estral en ratonas— Conocer los mecanismos de una enfermedad
“complicaban” los resultados. Así, para ‘simplificar’, se prescin- en hembras y machos
dió de la mitad de la población. En modelos experimentales, como el de los cuatro genotipos
básicos, se ha comprobado que los cromosomas sexuales in-
Sin embargo, el sexo influye en casi todos los procesos bioló- fluyen directamente en el metabolismo: los ratones con dos
gicos: en la regulación de la presión arterial, la respuesta inmu- cromosomas X ganan más peso y presentan alteraciones en lí-
nitaria, el metabolismo o la eficacia de determinados fármacos. pidos e insulina, independientemente de sus hormonas. En hu-
Por lo que ignorar esas diferencias puede conducir a conclu- manos, una parte de esa regulación depende de los estróge-
siones incompletas o incluso erróneas. Tan erróneas como nos, hormonas tradicionalmente asociadas a la reproducción
asumir durante décadas que el comportamiento espontáneo femenina pero también esenciales en el control del azúcar en
de las ratonas es más errático, cuando un estudio reciente rea- sangre y del metabolismo energético. La Unidad de Diabetes
lizado en la Universidad de Harvard apunta precisamente a lo del IDiBE-UMH investiga cómo actúan estas hormonas y sus
contrario: en condiciones controladas, las ratonas presentan receptores en el páncreas para mejorar los tratamientos de la
patrones de actividad más estables que los de los ratones. Y, diabetes tipo 2.
en cualquier caso, el consenso en ciencia es que si algo es más
complejo, requiere más investiga- En esta línea, un estudio liderado
ción y no menos. por el investigador Iván Quesa-
da analizó el papel de las células
Un atlas del cerebro verdade- alfa del páncreas en ratonas con
ramente universal obesidad inducida por una dieta
Aunque la participación de muje- rica en grasas. Las células alfa del
res en ensayos clínicos humanos páncreas son las responsables de
empezó a corregirse en la década producir glucagón, la hormona
de 1990, no existió una iniciati- que eleva el nivel de azúcar en
va equivalente para los estudios sangre. Observaron que, en fases
con animales. Un análisis de diez iniciales, estas células reducen
disciplinas biológicas realizado a su tamaño y su actividad para
finales de la década de los 2000 compensar el exceso de insulina,
reveló que el sesgo persistía: los aunque este equilibrio acaba de-
estudios con machos superaban teriorándose con el tiempo. Los
a los de hembras en ocho de esas resultados indican que las adap-
áreas y en neurociencia la propor- Las diferencias aparentes entre cerebros macho y hembra taciones del páncreas frente a la
ción era más de 5 a 1. (zonas coloreadas) desaparecen al usar un modelo construido obesidad involucran a las células
con ambos sexos. Esta es una de las conclusiones principales beta y a las alfa, y que considerar
Paradójicamente, hoy en día mu- del estudio del Instituto de Neurociencias, cuya primera autora las diferencias por sexo podría ser
chos experimentos incluyen ani- es la investigadora Patricia Martínez Tazo. Imagen: MouseX DW- clave para prevenir la diabetes
ALLEN Atlas / Instituto de Neurociencias UMH-CSIC.
males de ambos sexos, pero se metabólica.
siguen analizando con herramien-
tas o enfoques construidos con animales de un solo sexo. De Los ensayos clínicos y la atención médica
manera que superar ese sesgo requiere algo más que incluir Más allá de los modelos animales, la salud de hombres y mu-
machos y hembras en los experimentos. También implica de- jeres tampoco es idéntica. Esta diferencia se debe a dos tipos
sarrollar herramientas adecuadas para manejar y analizar los de factores. Por un lado, los biológicos (sexo): las hormonas,
datos con perspectiva de sexo. En esa dirección apunta un la genética, la anatomía y el metabolismo distintos provocan
trabajo reciente centrado en neuroimagen preclínica: el desa- que algunas enfermedades se manifiesten de forma diferente,
rrollo del MouseX DW-ALLEN Atlas, un modelo de resonancia que los fármacos no tengan la misma eficacia o que el riesgo
magnética del cerebro de ratón que incluye animales de am- de ciertas patologías varíe. Por otro lado, los psicosociales (gé-
bos sexos. Este recurso, desarrollado en el laboratorio de Silvia nero) se refieren a los roles sociales, los estilos de vida, el estrés
De Santis, investigadora principal en el Instituto de Neurocien- o la exposición a ciertos entornos —laborales, por ejemplo—
cias (centro mixto de la UMH y el Consejo Superior de Investi- que la sociedad asigna o fomenta de manera distinta en hom-
gaciones Científicas), permite integrar información anatómica, bres y mujeres.
de difusión y de expresión génica con un nivel de detalle sin
precedentes. Si históricamente la información obtenida de la investigación
básica —experimentos en laboratorios— se ha construido a par-
En los estudios de neuroimagen, los cerebros individuales se tir de estudios en los que apenas se consideraron las diferencias
comparan con una plantilla o ‘atlas’ de referencia, que se obtie- biológicas entre sexos, en la investigación clínica —lo que se
ne promediando muchos cerebros diferentes para lograr una traslada a las personas después de la investigación básica, in-
imagen estándar y de alta resolución. Si esa plantilla se crea cluyendo el diagnóstico y el tratamiento— pasa lo mismo.
solo con machos, los cerebros de las hembras deben ‘defor-
marse’ digitalmente para encajar en ese modelo, lo que genera Por ejemplo, muchos ensayos clínicos, que sirven para evaluar
diferencias artificiales. El equipo de De Santis demostró que, la efectividad de fármacos, se han realizado con una mayoría
al usar una plantilla construida con machos y hembras, esas de participantes hombres. Sin embargo, las conclusiones ob-
falsas diferencias desaparecen. tenidas a partir de estos estudios se han aplicado por igual a
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