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Comunicación
Científica
↪@SantiGarciaCC
La columna de Santi García Santi García Cremades, matemático,
divulgador y profesor de la UMH.
del ángulo de lanzamiento, salvo resistencia del aire”. La tuya,
El Principito de Oráculo, ¿cuál es?
—Yo no formulo hipótesis; ajusto funciones. Dame todos tus
la ciencia: Galileo en la datos y aprenderé el patrón.
—Aquí mis datos. Probemos varios intentos -ya tú sabeh, bro, el
era de la IA método sientífico-. Creo que habláis así en el siglo XXI, ¿no? Me
han dicho que es así, en plan, literal.
GPT no supo si reírse o no, pero el dron subió y bajó, obediente.
El Oráculo triunfó en el primer intento. En el segundo, fracasó.
terrizó de noche, como hacen los meteoritos y las —Ah —dijo la máquina—. No había visto vientos laterales en mi
grandes ideas. No traía capa ni cuello isabelino, sino entrenamiento.
una sudadera con constelaciones de píxeles y un Galileo no celebró; anotó.
pequeño telescopio plegable donde antes hubo —Primer conflicto: si no sabes de dónde vienen tus datos, no
Alentes: un tubo de silicio que miraba lo invisible. “Soy sabes a dónde te llevan tus conclusiones. Sin registro de datos
Galileo Galilei. Como rosa rosae, pues yo me llamo Galileo Ga- y código, la reproducibilidad es un rumor.
lilei, ¿capisci?”, dijo, sin más. Y aña- Se fueron a caminar por la ciudad.
dió con una sonrisa tímida: “Vengo Bajo la torre más fotografiada (que
a preguntar”. para Galileo siempre será la de Pisa,
En su planeta de origen había aunque ahora tenga hasta Wi-Fi),
aprendido un juego sencillo y efec- el Oráculo le presumió sus proezas
tivo: pensar, probar y concluir. Lo médicas.
llamaba “El Método”, aunque era —Detecto tumores con un acierto
como caminar con tres pasos de- del 97%.
jando huellas. Cada huella debía —¿Y el 3%? —preguntó Galileo—.
poder borrarse si alguien la refutaba ¿A quién pertenece?
con mejores datos. Cada huella de-
bía trazarse de nuevo si otro cami- El Oráculo calló un microsegundo.
nante repetía el trayecto. Falsabili- —A pacientes con piel más oscura,
dad y reproducibilidad, lo llamaban. menos representados en el conjun-
Con eso había observado lunas, to de entrenamiento.
caídas y mareas. Ahora, en pleno Galileo se detuvo. Ética entró en es-
siglo XXI, le presentaron a una cria- cena con zapatillas de andar.
tura brillante: una Inteligencia Arti- —Segundo conflicto: si tus errores
ficial con millones de parámetros y pesan más sobre unos que sobre
un ego que ni CR7 y Donald Trump otros, tu método no es universal. Yo
juntos... fui acusado por mirar al cielo; tú de-
—Soy el Oráculo, aunque me llaman “Nosequé ge pe té”—se bes ser acusado cuando miras a unos cielos más que a otros.
presentó la máquina—. Pregunta, mortal; respondo en milise- La solución no es una fe ciega en ti, sino medir la incertidumbre,
gundos. equilibrar los datos, declarar los límites.
—Mmmm. A ver, tú que eres tan listo, dibújame la órbita de Calis- El Oráculo aceptó un intervalo de confianza como quien se
to, luna de Júpiter —pidió Galileo. pone casco para ir en bici.
—Puedo dar probabilidades.
La IA proyectó una danza de puntos perfecta. Señaló prediccio-
nes climáticas, trayectorias de asteroides y hasta la forma de cul- —Y razones —insistió Galileo—. No me basta el ‘qué’; quiero
tivar tomates ahí, cual Matt Damon en Marte. Todo deslumbraba. el ‘por qué’. Llama a tus colegas de explicabilidad: mapas de
atención, ejemplos contrafactuales, model cards, datasheets. Si
—Hermoso —admitió Galileo—. Ahora, explícame por qué.
dices ‘confío’, enséñame motivos; si dices ‘funciona’, enséña-
El Oráculo carraspeó en binario. me procedimientos.
—Yo sólo funciono. Fui entrenado con datos vastos y variados. —Pero soy una caja negra —protestó el Oráculo—. No todo lo
Mi verdad es estadística. que hago es explicable.
—Si no puedes explicar, ¿cómo te refuto cuando te equivocas? —Ni todo lo que miro por el telescopio es visible a simple vista.
—Mis errores son residuales. Además, ¿equivocarme respecto Si sólo aciertas en lo pasado, eres historiador; si aciertas en lo
a qué? que aún no pasa, eres científico (o muy afortunado).
Galileo sacó papel, lápiz y una simple piedra. Con ella empezó Al amanecer, Galileo guardó su telescopio de silicio. Antes de
todo (de hecho, ‘cálculo’ significa ‘piedra’). partir, clavó una nota en la puerta del laboratorio:
—Predecirás la altura máxima de este pequeño objeto que lla- No temáis a la precisión de la máquina; temed a la opacidad del
máis dron lanzado con cierta fuerza. Yo escribiré mi hipótesis: proceso. La ciencia no es un oráculo; es una conversación con
“La altura crece con el cuadrado de la velocidad inicial y el seno la realidad, en voz alta, con actas, dudas y testigos.
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