Page 9 - ALERGIAS BÁSICAS
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PRINCIPALES MOLÉCULAS QUE PARTICIPAN EN LA INMUNIDAD.
COMPLEMENTO Y CITOCINAS
TOLL-LIKE RECEPTORS (TLRS)
Los TLRs o receptores tipo Toll fueron los primeros receptores de reconocimiento de patrones
moleculares descubiertos. Reconocen patrones moleculares presentes en patógenos,
pudiendo diferenciar entre LPS o peptidoglucano bacteriano, o entre RNA viral y estructuras
fúngicas. Se han descrito diferentes TLRs (tabla 2), tanto de membrana como intracelulares
y de algunos se desconoce su especificidad. El que existan TLR también intracelulares, como
el TLR-3, 5, 7 y 9 proporciona una ventaja a la célula que los expresa ya que será capaz de
reconocer posibles patógenos que infecten y vivan en el interior celular.
Una vez que el TLR reconoce al patógeno se activa una cascada intracelular de señalización
que lleva a la producción de citocinas proinflamatorias, IFN-I, quimiocinas y péptidos
antimicrobianos. Esta respuesta tiene como consecuencia el reclutamiento de células como
neutrófilos en el lugar de la infección, activación de macrófagos y finalmente, la eliminación
del patógeno. Además, la activación de la señalización por TLRs lleva a la maduración de
células dendríticas y contribuye a la inducción de la respuesta inmune adaptativa.
Se ha relacionado susceptibilidad o resistencia a distintas infecciones con variaciones en
genes que codifican para TLRs o para componentes intracelulares de sus vías de
señalización. Por ejemplo, polimorfismos en el gen que codifica para TLR-4 están asociados
con un riesgo aumentado en padecer aspergilosis o bronquiolitis, y al mismo tiempo su
sobreexpresión se ha detectado en epitelio de pacientes con enfermedad inflamatoria
intestinal. También mutaciones heterocigotas en TLR-3 dan lugar a una menor producción de
IFN-I y a una mayor predisposición a sufrir encefalitis por herpes simple. Por último, los
individuos que tienen mutaciones en miembros de la vía de señalización como IRAK4 o
MYD88 padecen infecciones bacterianas invasivas graves al principio de la vida, sobre todo
por bacterias del género Pneumococcus.
COMPLEMENTO
El complemento es uno de los principales mecanismos de la inmunidad innata. Consta de
más de 30 proteínas que actúan secuencialmente, con las funciones principales de eliminar
directamente a un microorganismo induciendo su lisis, opsonizar patógenos para su
fagocitosis y reclutar células fagocíticas a zonas de infección. El sistema se activa de manera
directa por interacción con un microorganismo, o de una manera indirecta por interacción con
inmunocomplejos o con lectinas de unión a manosa (MBL, del inglés Mannose Binding
Lectin), previamente unidas a un patógeno. Conforme avanza la cascada de activación, la
actividad enzimática de esta vía se amplía generando productos proteolíticos con distintas
funciones efectoras.
La vía se inicia con el reconocimiento de superficies bacterianas, no de células propias. Las
posibles vías de activación son tres, y las tres convergen en una común llamada vía lítica y
que tiene como consecuencia final la formación de poros en la superficie bacteriana, lo que
provoca el desequilibrio osmótico y muerte del microorganismo.
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