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Sección I – Capítulo 1 | INMUNIDAD Y
CÉLULAS IMPLICADAS EN LA RESPUESTA
INMUNE
CONCEPTO DE INMUNIDAD: INMUNIDAD INNATA Y ADQUIRIDA
El término “inmunidad” proviene del latino “immunitas”, con el significado de “estar exento”.
El sistema inmune está formado por un conjunto de órganos, células y moléculas capaces de
distinguir entre lo propio, lo no propio, lo propio alterado, e implicadas en la protección de lo
propio. En consecuencia, el sistema inmune es capaz de reconocer estructuras propias y no
actuar frente a ellas. Cuando nuestro sistema inmune no lleva a cabo su función
correctamente nos podemos enfrentar no sólo a infecciones de distinta gravedad, sino a
enfermedades como las hipersensibilidades, autoinmunidades o inmunodeficiencias. Para
nuestra protección frente a distintos microorganismos tenemos barreras naturales, como la
piel y mucosas, junto a diferentes células y moléculas que se activarán siempre de una forma
coordinada frente al posible patógeno o sustancia extraña (denominada antígeno). Estas
células tienen capacidad limitada para distinguir entre los diferentes microorganismos,
reconociendo lo que se denominan PAMPs, patrones moleculares asociados a patógenos.
Las células NK, NKT, células linfoides innatas (ILC), macrófagos y células dendríticas,
eosinófilos, neutrófilos y basófilos, así como citocinas y quimiocinas, que en conjunto generan
respuestas inespecíficas, constituyen nuestra inmunidad innata o natural. Por otro lado,
existen células especializadas, linfocitos T y B, con capacidad de modular su respuesta y
dirigirla frente a un determinante antigénico concreto, diferente de otro por pequeñas
variaciones aminoacídicas o estructurales. Los linfocitos B producen unas moléculas
especializadas en interaccionar con el antígeno, las llamadas inmunoglobulinas o anticuerpos
que son responsables de la inmunidad humoral, mientras que la respuesta inmune mediada
por linfocitos T se conoce como inmunidad celular. Estos mecanismos constituyen la
inmunidad adaptativa, adquirida o específica. Los mecanismos que forman parte de la
inmunidad innata son poco específicos para el antígeno estimulante y son rápidos en su
actuación, mientras que la inmunidad adaptativa es tardía, pero más específica. Las
características importantes en esta inmunidad adaptativa son su diversidad, memoria,
especialización y tolerancia.
CARACTERÍSTICAS DE LA INMUNIDAD INNATA Y ADAPTATIVA
Como parte del sistema inmune innato tenemos distintas barreras físicas, químicas y
biológicas que limitan la entrada de microorganismos por distintas vías. Como primera barrera
física importante y extensa tenemos la piel y las mucosas, que en sí constituyen un sistema
propio por su especialización regional. Junto a estos, el epitelio ciliado por su movimiento
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